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El decálogo del conductor
I. No matarás.
II. Que la carretera sea para ti un
instrumento de comunión entre las personas, y
no de daño mortal.
III. Que cortesía, corrección
y prudencia te ayuden a superar los imprevistos.
IV. Sé caritativo y ayuda al
prójimo en la necesidad, especialmente si es
víctima de un accidente.
V. Que el automóvil no sea para
ti expresión de poder y dominio, ni ocasión
de pecado.
VI. Convence con caridad a los jóvenes,
y a los que ya no lo son, para que no se pongan al volante
cuando no estén en condiciones de hacerlo.
VII. Apoya a las familias de las víctimas
de los accidentes.
VIII. Haz que se encuentre la víctima
con el automovilista agresor en un momento oportuno,
para que puedan vivir la experiencia liberadora del
perdón.
IX. En la carretera, protege a la parte
más débil.
X. Siéntete tú mismo
responsable de los demás.
Escrito por Desde la fe
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