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LERMA,
Méx.- Peligrosas, rudas, excesivamente “pesadas”,
sólo para hombres, son algunos de los mitos que
giran alrededor de las motocicletas, vehículos
que, sin embargo, cobran cada vez mayor auge en ciudades
donde las horas hombre desperdiciadas en medio del tráfico
vehicular, vuelven realmente atractiva la idea de adquirir
una, no solamente por el ahorro en tiempo y dinero,
sino en espacios para estacionarla y guardarla.
Quizá para algunos, la idea de comprar una entra
más bien en el ámbito de un hobby o de
un pasatiempo, pero para la gran mayoría representa
una alternativa real de transporte
que, bien empleada, puede convertirse en una gran aliada
que facilite la vida de quien la adquiere.
Pero cuando uno se decide a emprender esta aventura,
surgen muchas interrogantes: cuál es la mejor
opción, cuál cubre mis necesidades, es
realmente segura y, la más importante, cómo
aprendo a conducirla.
En mi caso, puedo decir que desde hace mucho tuve la
inquietud de manejar una, pero me topé con esos
grandes mitos, aderezados por el clásico consejo:
“mejor cómprate un cochecito, es más
seguro para ti. Las motos sólo son para hombres”.
Tuvieron que pasar varios años para que la inquietud
volviera aparecer, pero ahora motivada por esas eternas
horas perdidas atrás de un volante, viendo con
envidia pasar a mi lado a uno que otro motociclista
avanzando rápidamente en medio del tráfico.
Volvieron a surgir las interrogantes, primero,
cómo aprendo a manejarla y, segundo, cómo
elijo la mejor opción.
Llegué así a “Activentura”,
una de las escasas escuelas de motociclismo que existen
en el país, y que se ubica en la zona de Toluca-Metepec,
donde un curso en nivel básico hizo posible que
en unas cuantas horas pudiera manejar una motocicleta
Suzuki 125cc.
Francois Deroeux, director general de Activentura y
piloto reconocido a nivel nacional e internacional,
refiere la importancia de aprender a manejar una motocicleta
mediante un curso impartido por expertos. “Lamentablemente
la mayoría recurre a familiares o amigos, quienes
si bien te darán las reglas elementales para
conducir, nunca te adiestrarán sobre la forma
de manejar con técnica y seguridad”.
Y es ahí, dijo, donde reside la gran
importancia de estos cursos, que en un momento determinado
pueden significar la posibilidad de evitar cometer errores
que te lleven a un accidente mortal.
Mencionó que estos cursos, incluso, han
posibilitado bajar hasta en un 40 por ciento el índice
de accidentes en empresas que los han contratado,
y que cuentan entre su personal con repartidores o mensajeros
que diariamente se trasladan en motos.
El curso básico e intermedio incluye
el uso de motocicletas y el equipo necesario
(cascos y guantes) para conducir, y se imparte en pistas
o circuitos especiales, con la adecuada señalización
que facilita el aprendizaje.
Al principio, se te familiariza con las partes de una
motocicleta, hasta prevenirte de lo que debes vigilar
para evitar fallas en ella. El curso básico
inicia en motos semiautomáticas 115cc que buscan
darte confianza, seguridad y control para continuar
con las Suzuki 125cc.
Cuando concluyes el curso básico, después
de un intenso día, cuentas con los elementos
indispensables para subirte a una motocicleta, aunque
lo óptimo es continuar en un curso intermedio,
que te dará las herramientas necesarias para
salir a la calle, donde el motociclista debe enfrentarse
a todo tipo de situaciones.
Sin embargo, las clases pueden ir más allá
y ser para motociclistas que ya llevan tiempo conduciendo,
pero que al igual que la mayoría, aprendió
de manera empírica. Así están los
cursos para avanzados, los cuales son
impartidos personalmente por Francois Deroeux, quien
busca identificar tus fallas de manejo y por medio de
ejercicios avanzados y técnicas de carrera, posibilita
lograr mejoras notables y alcanzar tu máximo
nivel.
Francois Deroeux indicó que cada vez
son más las mujeres que deciden aprender a conducir
una motocicleta. Y menciona que el 20 por ciento de
sus clientes son mujeres, quienes se integran
fácilmente en los pequeños grupos que
se forman para impartir sus cursos.
Es un mito que las mujeres no puedan manejar una moto,
apuntó, de hecho, en algunos casos son mejores
alumnas que los hombres, pues prestan mayor atención
a las indicaciones y, por ende, manejan y controlan
más rápido la unidad.
De ahí la necesidad de dejar atrás el
mito de que las motocicletas son inseguras, más
bien, la falta de pericia y capacitación para
manejarlas las vuelve tales.
Y si ya decidiste incursionar en esta actividad, sea
por hobby, diversión o trabajo, pues lo mejor
es acudir con profesionales y una vez tomado el curso,
decidir cuál es la mejor opción de motocicleta
que te conviene, sin dejar de tener en cuenta que dentro
del presupuesto asignado debes contemplar la
compra de casco y guantes como mínimo, para tu
seguridad, algo en lo que no debes escatimar.
Puedes consultar más en www.activentura.com
Rosamaría Coyotécatl, El Sol de Toluca,
Lunes 13 de agosto de 2007
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