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Autos, chicas, motos, biclas,
de todo hubo en el primer Salón Internacional
del Tuning, donde nos metimos hasta la cocina. ¡Uf!
El primer Salón Internacional del Tuning se
nos fue como de rayo y, como toda primera vez, fue una
mezcla de nervios, emoción y ganas de no errarle
al pisar terreno desconocido. La verdad, la respuesta
de la Tribu a la convocatoria fue bastante buena, pues
se dejaron caer alrededor de diecinueve mil personas
durante el fin de semana.
Y aunque hoy seguimos cansados por la “retzinga”
que es organizar un evento (aplausos a la gente que
hace de esto una forma de vida), nos quedamos con un
muy buen sabor de boca por todas las naves –morras
y “chou” callejero- que vimos.
El plato principal del banquete de fierros estuvo muy
sabroso, con coches de varios rincones del país:
Monterrey, Guadalajara, Saltillo, Colima, Ixtapa, Querétaro,
Puebla, Toluca, Cuernavaca y el DF.
Pero a pesar de todo tuvimos con nosotros a varios
conocidos que han sido portada como Neonaconda, el Golf
Disco Inferno, el Civic 100 % de agave, el Neon está
que arde (los dos últimos de Matrix) y el Mazda
RX 7 Fiebre Amarilla. También estuvieron presentes
otros muchos que han pasado por nuestras páginas,
como el Vocho La Ley, el Corrado Sólo para Machines,
el Golf Leyenda Tlahuica, el Tsuru Depredador, el Mustang
Cobracóatl y muchos otros.
Quien demostró sus habilidades al volante fue
el intrépido Francois Deroeux,
haciendo las delicias de todos los amantes de las acrobacias;
primero mostrando sus dotes de equilibrista en un ATV
y luego haciendo drifting en su Caterham 7.
Y eso fue sólo el principio, porque a la hora
del bailongo los low riders enloquecieron a la multitud;
movieron el bote un Impala ’64, una Chevrolet
pick up ’90, otra Silverado 400 SS ‘68,
una Chevrolet ’70 y un Pointer 2001.
Luego tuvimos las trokas del Cedva, que mostraron el
indomable poder que traen bajo el cofre con el ensordecedor
rugido que precedía las donas que trazaron en
la Arena Drift. Y allí mismo tuvimos también
el carwash, donde las chidísimas chicas se rifaron
lavando naves con mucha candela. Y si de candela se
trata, las Tanga Girls sí que levantaron la temperatura
del Salón Internacional del Tuning, pues no sólo
bailaron tremendamente cachondo en la pista, sino que
hubo algunos suertudotes que pudieron apreciar de cerca
el arte de las reinas del tubo.
En fin, de veras que valieron la pena los desvelos
que conllevaron organizar este eventazo. Así
es que prepárate porque ya estamos organizando
la segunda edición.
23 noviembre 2005 Pablo Olavarrieta
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